SEGUIMIENTO DEL EMBARAZO



Hola a tod@s!!

Si estas embarazada o piensas estarlo, es importante saber el seguimiento que debes llevar a cabo para lograr un buen embarazo.

En primer lugar te puedes decantar por el seguimiento médico a través de la Seguridad Social o a través de un privado.

Yo voy a hablar de lo que se hace en la Seguridad Social, ya que esto es a lo que toda la gente podemos acceder y yo en concreto, así lo hice. 

En principio voy a enumerar los pasos que hay que seguir desde que estás pensando en quedarte embarazada hasta que se finaliza el embarazo. Pienso que a muchas madres primerizas puede interesar este tema porque al principio vamos un  poco perdidas.

En primer lugar, si estáis pensando en quedaros embarazadas,  ANTES DE LOGRAR EL EMBARAZO, debemos ir al médico, para que  nos realice una revisión completa. Esta revisión permite asegurarnos de que una gozamos de buena salud y no padecemos ninguna enfermedad u otras afecciones que podrían repercutir sobre el embarazo. Si recientemente has tenido algún síntoma, este será un buen momento para informar a su médico.

Si estamos recibiendo tratamiento por una afección crónica, como la diabetes, el asma, la hipertensión (tensión arterial alta), un problema cardíaco, alergias, el lupus (un trastorno inflamatorio que puede afectar a varios sistemas del organismo), depresión u otro tipo de dolencia, deberemos informar a nuestro médico para saber si este tratamiento podría afectar a nuestro embarazo.

En algunos casos, es necesario cambiar o eliminar la medicación, sobre todo durante el primer trimestre (12 semanas) a fin de reducir los riesgos para el feto. O es posible que deba estar incluso más atenta al control de su enfermedad. Por ejemplo, las mujeres que padecen diabetes deben prestar una especial atención a mantener las concentraciones de glucosa en sangre bajo control, tanto antes de la concepción como durante el embarazo. Las concentraciones anómalas de glucosa aumentan el riesgo de malformaciones congénitas y otras complicaciones.

En esta primera consulta, el médico nos informará sobre que debemos comer y que hábitos que suponen un riesgo para el bebé, como fumar y beber alcohol.

También nos va a recomendar tomar ácido fólico en el momento que le digamos que estamos planeando quedarnos embarazadas. Es muy importante que las mujeres que desean quedar embarazadas tomen un complejo vitamínico que contenga ácido fólico antes de la concepción. Esto es debido a que las malformaciones del tubo neural (problemas en el desarrollo de la columna vertebral y el sistema nervioso) ocurren durante los primeros 28 días de embarazo, a menudo antes de que una mujer sepa que está embarazada.
 
Y también se le puede comentar al médico sobre tomar  un suplemento de vitaminas prenatales.
Si usted o su pareja tienen antecedentes familiares de un trastorno genético importante y sospechan que alguno de los dos podría ser portador del mismo, sería aconsejable que se sometieran a pruebas genéticas. 

Es importante comentárselo al médico, quien, en caso necesario, podría derivarlos a un asesor genético.
Todo esto es lo que deberíamos hacer, desde el momento que pensamos en quedarnos embarazadas. 


Pues bien, ahora vamos a ver los PASOS A SEGUIR UNA VEZ YA ESTAMOS EMBARAZADAS
En el momento en que digamos que estamos embarazadas (porque nos hemos hecho el predictor)  o sospechamos poder estarlo, se lo debemos comunicar a nuestro médico. Y éste nos mandará al ginecólogo.
Debería programar su primera visita durante las primeras 6 a 8 semanas de embarazo, o cuando el período menstrual se le retrase de 2 a 4 semanas. Muchos profesionales de la salud no programan primeras visitas a las mujeres embarazadas hasta la octava semana de embarazo, a menos que presenten algún problema.
En la primera consulta deberá confirmar el embarazo y para ello utilizará principalmente la ecografía, con la que podrá observar el interior del útero y comprobar que hay embrión en movimiento; a partir de la sexta semana, se podrán partes del cuerpo con más facilidad. Para comprobar el latido fetal se suele esperar hasta la sexta u octava semana, que es cuando se puede verificar correctamente.

Cuando se implanta el óvulo fecundado en la pared del útero, sus células empiezan a segregar una sustancia llamada “gonadotropina crónica humana” (HCG por sus siglas en inglés). Esta sustancia es importante para que el embarazo siga su curso sin problemas. En las primeras consultas se analizarán los niveles de esta hormona en el cuerpo, que cada vez serán mayores. Puede detectarse en sangre y orina, aunque es más cómodo analizar la orina que extraer la sangre. Esta sustancia es la misma que se detecta con las prueba de embarazo, capaces de detectar la HCG después de unos días de retraso de la regla, aunque es mejor esperar como mínimo una semana para realizar la prueba.

En la primera visita  a tu ginecólogo, te realizará también una historia clínica. Aprovecha para contarle cuáles son los síntomas que te preocupan, como pueden ser náuseas, vómitos.

La primera consulta será larga porque hay que hacer un balance lo más exhaustivo posible sobre tu estado de salud: antecedentes familiares y personales, alergias, consumo de medicamentos,  si se fuma, si se bebe, tu historia ginecológica, etc.  Esta visita te ayudará a conocer si existen factores de que tu embarazo sea de riesgo o no.

El ginecólogo te explorará para confirmar que estás embarazada. También tomaran tus constantes, es decir, tu talla, el peso, la tensión arterial…Te hará una citología vaginal, sino es que te has hecho una hace poco tiempo y  por lo tanto,no lo considere necesario.

 Y basándose en la fecha de tu última menstruación, calculará la fecha prevista para el parto.
Te hará una cartilla de embarazada, en la que apuntará todos tus controles ( peso, estatura, tensión, análisis…)  y la que deberás llevar en cada visita. De todos modos, todo los resultados, papeles y demás que te vayan dando sobre tu embarazo, guárdalos en una carpeta, y llévalos siempre contigo a cada revisión médica.

Te dará todas las indicaciones para afrontar el embarazo con serenidad, además de fijar las próximas citas y los primeros exámenes que se deben efectuar.

Y te dará algunos consejos sobre la alimentación que debes seguir en el embarazo, los malos hábitos que hay que eliminar, etc. También te hablará sobre la toxoplasmosis, sus riesgos y como evitarla. En otra entrada , ya hablé sobre la misma.


A lo largo del embarazo, te harán tres o cuatro ecografías, tres análisis de sangre y tres de orina.
Tendrás que pedir cita con la matrona, y ella será la que te haga un control rutinario de peso, altura, te tomará la tensión, obscultará el latido de corazón de tu bebé e irá rellenando tu cartilla de embarazada. Según resultados de los análisis que te vayas haciendo, te mandará hacerte otro tipo de pruebas o lo que considere oportuno. Ella será la que te irá diciendo las pruebas que te tienes que ir haciendo a lo largo del embarazo y te  dará los volantes para solicitar las mismas. Ella será tu guía, es decir, te aconsejará para que lleves un embarazo adecuado, sobre alimentación, medicación, ejercicio… Y a ella le debes consultar todas tus dudas.

La primera analítica se realiza en cualquier momento a lo largo del primer trimestre, aunque suele coincidir con la analítica para el cribado combinado hacia la semana 10-12. Consiste en un hemograma, un estudio bioquímico incluyendo glucemia, grupo sanguíneo y prueba de Coombs indirecto, sedimento de orina y cultivo de orina. Además se solicitará el estudio serológico para rubéola, sífilis, hepatitis B, toxoplasma y VIH. También puede pedirse hepatitis C y citomegalovirus.

En la semana 12, suelen hacer la primera ecografía. Ésta ayuda a descartar malformaciones del feto y te da información sobre el desarrollo de tu pequeño. La exploración ecográfica es un momento único: podrás ver cómo vive tu hijo dentro del útero, su autonomía , sus movimientos  escucharás el latido de su corazón.Es fundamental comprobar el grosor del pliegue nucal, a través de la ecografía denominada traslucencia nucal, que puede alertar sobre posibles anomalías.
Si el espesor del pliegue sobrepasa los parámetros considerados normales, puede que el  bebé padezca alguna malformación. No obstante, las alteraciones cromosómicas sólo pueden diagnosticarse al cien por cien examinando células del líquido amniótico de la sangre o de las vellosidades coriales.

Se hará el cribado de cromosomopatías. Los resultados de los marcadores bioquímicos, junto con la medida de la traslucencia nucal, la edad materna y la edad gestacional en semanas, se introducen en un programa informático que nos dará el riesgo de que el feto tenga Síndrome de Down o el Síndrome de Edwards. La combinación de estas pruebas realizadas antes de la semana 12 puede detectar hasta el 85% de las alteraciones de los cromosomas en el feto.


Si los resultados han dado bastante riesgo en que el feto posea algún tipo de malformación, normalmente entre las semanas 15 y 21 de gestación, se puede llevar a cabo la amniocentesis. Es una prueba diagnóstica prenatal que consiste en la extracción, mediante una punción que atraviesa la pared abdominal, de una muestra de líquido amniótico que rodea al feto. A partir de este líquido se obtienen células fetales que permiten realizar el estudio genético. Es la prueba prenatal más común utilizada para el diagnóstico de defectos congénitos cromosómicos y genéticos.
Posee una fiabilidad cercana al 100% en la confirmación o descarte de defectos cromosómicos en el feto. En la mayoría de los casos, el resultado de la prueba indica la ausencia de trastornos per, como en cualquier otra prueba prenatal, no garantiza el nacimiento de un bebé sano dado que no es útil para diagnosticar defectos morfológicos o retraso mental.

Entre las semanas 18 y 22, se realiza la ecografía morfológica  y es la ecografía más importante del embarazo. Recuerda no aplicarte cremas en el abdomen desde 48 horas antes. Esta ecografía es fundamental para detectar posibles anomalías fetales mediante la exploración pormenorizada de órganos y aparatos, y realizar una estimación de las medidas fetales para calcular el tiempo de embarazo y descartar retrasos de crecimiento. Igualmente se analiza el bienestar fetal valorando los movimientos corporales del feto, los movimientos respiratorios, el tono fetal, los patrones de flujo sanguíneo placentario o cerebral… En caso de detectar alguna anomalía, el médico valorará su trascendencia y podrá orientarte  hacia la necesidad de realizar otras pruebas (como la amniocentesis).

Entre las semanas 24 y 28, se piden las analíticas del segundo trimestre, sangre y orina.
Para comprobar cómo maneja el azúcar tu organismo, te pedirán la prueba de O´Sullivan, comúnmente conocida como la prueba del azúcar. Esta prueba  se realizará durante el primer trimestre en las embarazadas de riesgo: obesas, con antecedentes de diabetes o hijos muy grandes al nacer.
Esta prueba consiste en que la embarazada tiene que ir en ayunas y le dan a  beber 50 gramos de glucosa y una hora después le hacen una extracción de sangre para determinar el aumento de glucemia (concentración de glucosa en el plasma sanguíneo). Si la cifra de glucemia es igual o inferior a 140 mg/dl, se considera que la prueba es positiva. Si se supera este límite, el diagnóstico de diabetes gestacional se debe confirma con otra prueba de sobrecarga oral de glucosa, llamada la curva larga de embarazo, de tres horas de duración.
 En la semana 28, si tu grupo sanguíneo es RH negativo, debes ponerte la vacuna con gammaglobulina anti-D,  fin de evitar la insoinmunización RH en futuros embarazos.

En este mes el tocólogo o la matrona valorarán todos los análisis correspondientes a este trimestre. No te asustes si en estas analíticas te han subido el colesterol y los triglicéridos, ya que esto debe ser así para que estas grasas lleguen en cantidad suficiente al feto. También te volverán a controlar, el peso, la tensión, la altura  uterina y comprobarán el latido fetal.

La anemia por déficit de hierro aparece en el segundo trimestre, en una de cada tres embarazadas aproximadamente. Con una dieta rica en hierro, y algún complejo vitamínico con suplemento en hierro, en muchos casos no es necesario añadir más hierro.

Desde la segunda ecografía hasta la tercera, a mucha gente se le hace muy largo y se decantan por hacer la ecografía 3D/4D (en clínicas privadas, es decir pagando ya que no entra por la Seguridad Social).
La ecografía 3D/4D constituye el último avance en tecnología de ultrasonidos.
Su novedad radica en la obtención de un tercer plano de la imagen escaneada (3D o tercera dimensión), que se utiliza para elaborar una imagen volumétrica. Si la 3D ha dotado de volumen a la ecografía tradicional, la ecografía 4D nos aporta una cuarta dimensión: el tiempo.
La tecnología 4D es capaz de procesar instantáneamente los volúmenes generados por las sondas 3D y presentarlos como movimientos fluidos en tiempo real.
Una imagen en 3D se construye a partir de la información obtenida por sondas ecográficas especiales y nos permite visualizar el rostro y el cuerpo del bebé con formas muy definidas y volúmenes de gran precisión.
La calidad de estas imágenes invariablemente deleita al entorno del bebé, pero también permite al obstetra visualizar rasgos físicos fetales que la ecografía 2D no muestra o muestra sólo parcialmente, por lo que la ecografía 3D constituye, además, un importante instrumento diagnóstico.
Las expresiones faciales, como sonrisas, guiños, parpadeos, o bostezos, y los movimientos corporales son captados por la innovadora tecnología 4D, capaz de mostrarnos retazos de la actividad del bebé en el seno materno.
Si quieres realizarte una ECOGRAFIA DE DETALLE 3D/4D, el mejor momento para ello es entre la semana 20 y la semana 32 del embarazo.
Entre las semanas 32 y 36, se realizará la ecografía del tercer trimestre, con la que se pretende saber si el feto está creciendo bien o si se está desviando por exceso o defecto. Otro dato importante que se recoge en esta ecografía es la estática fetal, ya que es importante a estas alturas del embarazo ir conociendo cómo se sitúa la presentación del feto: si está de cabeza ( cefálica), de nalgas ( podálica) o atravesado (transversal).

Entre las semanas 35 y 37, se realizará la última analítica de sangre y orina.

Entre las semanas 35 y 37 se realiza también el cultivo vagino-rectal, para la detección del estreptococo agalactiae, una bacteria que coloniza con frecuencia la vagina en mujeres sanas sin ninguna repercusión para la madre o el feto hasta el parto. Sin embargo, si existe esta bacteria en la vagina durante el parto, hay una pequeña probabilidad de que se transmita al recién nacido, lo que podría provocarle una grave infección con alta mortalidad y frecuentes secuelas. Afortunadamente, esta bacteria es muy sensible a un antibiótico tan simple con la penicilina.

A partir de la semana 40 y en algunos sitios a partir de la 38, se realizan registros cardiotocográficos fetales, también conocidos como monitorización fetal no estresante, de forma periódica. A partir de la semana 41 los controles del estado de bienestar fetal aumentan su frecuencia. En alguno de estos registros o en la visita a tu tocólogo es habitual que te exploren apara conocer cuál es el estado del cuello del útero y a veces también se realiza una amnioscopia, que consiste en la introducción de un tubo fino (anmnioscopia) a través del cuello uterino para observar la bolsa de las aguas y comprobar que el líquido amniótico no esté teñido de meconio.


Y ya después de  ver cuáles son todas las pruebas necesarias durante el embarazo,  sólo desearos a las que estáis embarazadas, “ un feliz parto”, y a las que estéis pensando en quedaros embarazadas, que logréis pronto vuestro sueño.
Un saludo y hasta la próxima entrada.

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1 comentario

  1. Está muy interesante tu entrada. En mi trabajo, hay alguna compañera que está embarazada y a través de ellas me he ido enterando de las pruebas que le están haciendo en cada periodo.besos!

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Muchas gracias por tus comentarios.